Marta poseía unas largas trenzas doradas hasta la
cintura, de las cuales presumía diariamente. Por desgracia, un día se vio
obligada a desprenderse de ellas, ocasionando una gran tristeza. Sin embargo,
con una inesperada tragedia familiar, esto cambió y Marta se enamoró de su
corto pelo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario